viernes, 23 de abril de 2021

Himno a la Gran Madre

 

Himno a la Gran Madre

Yo soy la Madre de la Vida y no exijo ningún sacrificio, ¿Qué holocausto puede satisfacerme? Si mis palabras son flor y canto, y mi aliento lo respira cada creatura. Mi única ley es el amor, da y recibe amor; yo eh unido a todas las cosas en el espíritu del Amor.

No quiero tus sacrificios, si me vas ofrendar, que sea tu corazón puro e idealista. Debes saber que en mí las cosas florecen y renacen; y a mi volverán cuando lo decida. Tú te gestaste en las montañas que son mis caderas, y te amantaste con los lagos y ríos de mis entrañas. Como tu buena Madre te tomé de la mano y aprendiste a caminar, escuché tus primeras palabras, y para mí, cantaste esta alabanza:


¡Escuchen mi canto bellas aves!

Vístanse de mil plumas diferentes,

que su Señora viene cabalgando

entre las nubes del cielo,

¡Regocíjate, oh cordero!

¡Que bailen las sirenas del mar!

El sol y la luna también

se hincan ante tu belleza

y bondad mi Señora;

¿Quién como tú?

Grande es tu nombre.

Te alabarán todas las creaturas;

porque desprecias al malvado y al injusto,

pero al generoso y al Libre,

lo has colmado de tus bendiciones y tu Magia.

Nadie que espera en ti queda defraudado.

Escuchas por igual al roble

y al pino, al pez y al pescador,

al gusano y a la mariposa,

al ciervo y al escorpión,

todos son tus hijos.

Tu que amas el amor

y todos los buenos placeres,

y eliminas el odio y la amargura,

tuyo es mi corazón;

y el reino de este mundo y del siguiente,

¡Que así sea!

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